El Aleph de los Libros

Primero lector, después escritor y luego amante de la cultura japonesa o, en palabras vulgares, un “otaku”. En este espacio exploro cómo la infinidad de la literatura tiene el poder de transportarme a otro lugar y tiempo. Humildemente, recomiendo lecturas que me apasionan con cada letra escrita y comento cómo me sentí leyéndolas.

Al haber nacido en Palermo, tengo el hermoso privilegio de poder tomarme un flat white, en una cafetería de especialidad, mientras leo los libros de la biblioteca de mi padre, si tuviera que señalar el hecho capital de mi vida, diría la biblioteca de mi padre. En realidad, creo no haber salido nunca de esa biblioteca. Por cierto, mi cafeteria favorita es la cafetería Cortázar. Gran escritor; sus relatos realistas no me hacen dudar de su gran convicción literaria. Aunque mi favorito es Antoine de Saint-Exupéry. Sé que es un cliché, pero me fascina El principito. Es una obra que explora el espacio de la imaginación y los laberintos del pensamiento.

También escribo; adoro los cuentos, los relatos cortos. Siento que es más difícil contar grandes cosas en pocas páginas. La gran mayoría de ellos están inspirados en mis vivencias y en mis viajes a Japón.

Además, me vi en la necesidad de ser traductor, ya que me encanta la literatura japonesa y muy pocas obras están en español. Aclaro que las traduzco del francés o del inglés. En su debido tiempo voy a rendir el JLPT N2, el examen internacional de japonés, aunque lo veo muy lejano.

Tengo muchas pasiones: cuentista, poeta y ensayista. Todo esto es un sueño, pero también tengo el deseo de comer. Los libros no me dan de comer, pero la escritura me ayuda; por eso trabajo como bibliotecario en la Biblioteca Nacional, profesor y conferenciante. Disfruto mucho poder dedicar mi tiempo a la literatura y, no conforme con todo lo que hago, creé este blog para seguir difundiendo el bello arte de la literatura y, principalmente, la literatura japonesa.

Mi objetivo es que este espacio virtual sea un vehículo, una puerta mágica que lo lleve a mi fantasía literaria. Mi meta es que cualquier persona que lea esto entienda por qué una cultura tan distante puede conquistarnos por su familiaridad.